365 días de libros: exámenes
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Bartleby


Hay prisas, siempre por alguna razón. Porque vienen los exámenes, porque llegan las vacaciones, porque tengo mucho que hacer ahora que he acabado los exámenes... (táchese lo que proceda). El asunto es que con poco tiempo por delante puedes plantearte lecturas cortas. Digamos, cuentos, relatos, novelas breves... hay de todo, a elegir, y en la Biblioteca los hemos sacado a la entrada para que elijas rápido. Poe, Maupassant, Melville, Carver, Chéjov, Cortázar, Atwood, Monterroso, Munro... estos son los grandes. Pero hay muchos más donde escoger.

Destacamos uno de ellos.

Un relato que merece la pena leer es “Bartleby, el escribiente” de Herman Melville. Precursor, dicen, del existencialismo y de la literatura del absurdo. Allá va el #spoiler (ojo, si vas a leer el libro no sigas):

Un abogado de nombre desconocido -no es necesario conocerlo- tiene su oficina en Wall Street, Nueva York, trabaja de forma cómoda para clientes ricos. Tiene tres empleados: Turkey y Nippers que son escribientes y Ginger Nut que se dedica a los recados. Necesita otro escribiente, pone un anuncio al que acude Bartleby, que es contratado.
Este nuevo copista es situado al lado de la ventana, en el propio despacho del abogado. Al principio realiza gran cantidad de trabajo, hasta que un día el abogado le pide que lea un documento a lo que contesta “Preferiría no hacerlo”. Después de este incidente sigue trabajando pero poco a poco cada vez repite más la frase anterior hasta que deja de trabajar. Se había trasladado a vivir al despacho, y aunque es despedido no se va.
Ante la imposibilidad de echar a Bartleby del despacho el que se traslada es el propio abogado, pero los nuevos inquilinos se quejan a él y le dicen que tiene que solucionar el problema. Al final es considerado vagabundo, detenido y enviado a la cárcel, dónde con regularidad le visita el abogado. Al final se deja morir de hambre.
En el epílogo, se intenta explicar el comportamiento de Bartleby relacionándolo con su anterior trabajo en una oficina de cartas no reclamadas.

En la narración el principal personaje es Bartleby, pero realmente es un personaje imperturbable que no hace nada, y que genera en el lector y en los demás personajes una situación incapaz de controlar. Tiene una actitud nada violenta, pero con la opción que elige le saca de la sociedad, pues no respeta las normas. El problema se le genera al abogado que la situación le supera pues no sabe o no puede hacer frente a ella. En principio, como no puede echarle de la oficina es él el que se va. Sin embargo, más adelante le cuida y le visita en la cárcel. Es un personaje difícil de entender.

Vale. Has leído hasta aquí. Ya te avisamos. Bien, todavía puedes elegir entre un montón de cuentos cuyo argumento no te hemos contado... todavía. ¡Corre!

Bésame otra vez, forastero, de Daphne du Maurier

Hoy es lunes, y llueve. Además, mañana comienza la Selectividad. La lluvia durará varios días. La Selectividad, también. Y los exámenes de la Universidad no han hecho más que empezar. Con este panorama ¿quién empieza una lectura por placer? Pues sí, hay alumnos valientes que se están llevando en préstamo, en estos días, las nuevas adquisiciones de literatura que, con motivo de la Feria del Libro de Madrid, tenemos expuestas en el vestíbulo de la Biblioteca.


Entre estas obras podemos encontrar "Bésame otra vez, forastero" libro que contiene la reunión de tres historias de la escritora británica Daphne du Maurier , autora de dos relatos inquietantes que Alfred Hitchcock llevó a la pantalla: "Rebeca" y "Los pájaros". El relato "Kiss me, stranger" se publicó por primera vez en 1952 junto con "The birds" y otras historias que fueron calificadas como "un exponente de lo siniestro y lo macabro"; fue llevado a la pantalla como episodio de la serie de televisión "Suspense" en 1953 y de otra serie de TV, "Pursuit", en 1958; pero lo cierto es que en cincuenta años sus historias no han perdido el atractivo que les da una mezcla de exceso melodramático y falta de estilo con la irrupción de lo inesperado en las vidas corrientes. Quizá por ello esta autora aristócrata fue rescatada por la editorial El Nadir, que dice apostar por "la heterodoxia, la atención a lo diferente, las mujeres pioneras en la conquista de una sensibilidad diversa, el malditismo o la rareza".



In 'Kiss Me Again, Stranger', a young mechanic spends a long evening with a mysterious girl who is the following day revealed to be the serial murderer of several RAF pilots. In all four stories, the intrusion of an unexpected dimension disturbs the 'normal' run of things and ruins the prospect of a satisfied, calm life of a couple (...) Kiss Me Again, Stranger' would have been a story of the everyday emotional misery of a young mechanic unable to find a stable love relationship (...) The intrusive Event (birds attacking, the twisted apple tree, the strangely attractive crippled photographer, etc.) is then nothing but a fantasized escape from this misery, a figure that renders all the more palpable the misery of its everyday background - can one imagine a more devastating picture of the choices life is offering us today?




Microrrelatos, relatitos, relatos, cuentos y hasta novelas cortas

Los exámenes están a la vuelta de la esquina, y ya no hay tiempo para nada más que estudiar. Sólo unos últimos flecos: ¿presenté la práctica? ¿completé el trabajo? ¿envié mi presentación? ¿leí el libro? ¿me pasas los apuntes? Bien, pues entre agobio y agobio siempre habrá un momentito para tomarse un café o una caña, hojear el periódico o el Twitter, darse una vuelta por el parque o por las islas de Second Life, verse con los amigos o quedar en el Messenger... para lo que no hay tiempo a estas alturas es para leer Guerra y Paz.
Pero ¿por qué no leerse algún que otro microrrelato entre codo y codo? Aquí os proponemos una serie de distintas lecturas que van del microrrelato a la novela corta, pasando por el cuento. Y vamos a poner los libros seleccionados en el vestíbulo de la Biblioteca para que queden más a mano. Y además vamos a dejaros ver algunos comienzos de relatos, para abrir boca:
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Augusto Monterroso.
Vengo de una raza notable por la fuerza de la imaginación y el ardor de las
pasiones.
Edgar Allan Poe.
En el tranvía reinaba un calor tórrido, sofocante.
Mircea Eliade.
Ántes, cuando llegaba el verano, íbamos en barca.
Cesare Pavese.
Manuela tenía el pensamiento en las sesiones de su profanidad compartida.
José Luis Morales.
El gobierno comunista de Pekín, en medio de una impresionante campaña de
propaganda, se propuso reformar a las prostitutas...
David Kidd.
Al empezar el viaje, el sol brillaba intensamente sobre Munich...
Bram Stoker.
No entiendo por qué no me dejan pasar la noche en la clínica con el nene...
Julio Cortázar.
En el patio del hospital hay un pequeño pabellón circundado de un auténtico
bosque de bardana, ortigas y cáñamo silvestre.
Antón Chéjov.
La hiena dijo una noche a la liebre "Vamos a pescar"...
Cuento popular de Senegambia.
Mi padre se llamaba Schnabelewpski; mi madre se llamaba Schnabelewopska...
Heinrich Heine.
El vapor con sus múltiples aplicaciones constituyó la principal gloria del siglo
XIX.
Nilo María Fabra.
También esta historia, mi niño querido, sucedió en tiempos pasados y
remotísimos.
Rudyard Kipling.
A pesar de sus treinta años, Bertha Young disfrutaba aún de instantes como
este...
Katherine Mansfield.
Josef K. soñaba.
Franz Kafka.
La fama de hermosura de Julia estaba esparcida por toda la comarca...
Miguel de Unamuno.
Nuestros dos ojos no vuelven mejor nuestra condición.
Voltaire.
Soy un hombre de cierta edad.
Herman Melville.
¿Te ves capaz de escribir algo así? ¿Más o menos? Pues no dudes en dedicar tu poco tiempo libre a participar en alguno de los certámenes de microescritura que te proponemos a través de las páginas amigas:

¡A escibir! !A leer!

Poesía en plenos exámenes

El pasado 12 de enero murió Ángel González, poeta. Y nosotros teníamos en la Biblioteca de Colmenarejo preparada una pequeña exposición de libros de poesía, en plena época de preparación de exámenes. ¿Por qué poesía en exámenes? Por que hace falta ser valiente para llevarse en préstamo un libro de poemas cuando se supone que uno debería estar sólo hincando codos, y también porque ambas cosas son complementarias ¿o es que hay algo menos poético que los exámenes de febrero?

Escribir un poema: marcar la piel del agua.
Ángel González
¿Y qué hace la poesía en una biblioteca universitaria? Ocupar poco lugar, la verdad. En la biblioteca universitaria es donde el saber sí que ocupa lugar: cientos de metros lineales de estanterías repletos de sesudos estudios monográficos, sobados manuales básicos, crípticas revistas académicas especializadas... un poco de literatura para el ocio, y de ella, muy poquita poesía. Pero de entre la poesía que encontramos, hemos seleccionado unos ejemplos (¡algunos ya han salido en préstamo!)

Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.
Vicente Aleixandre

Haced caso a mi buen consejo, no rechacéis esta copa.
La brisa de primavera viene echándonos sus sonrisas.
Ciruelo y melocotonero, como viejos conocidos,
van combándose hacia nosotros y mostrándonos sus flores.
Li Bai

Lo no moroso al toque
el consonar a qué la sexta nota
los hubieron posesos
los sofocos del bis a bis acoplo de sorbentes subósculos
los erosismos dérmicos
los espiribuceos (...)
Oliverio Girondo

Yo estaba en el medio
giraban las otras en corro,
y yo era el centro.
Agustín García Calvo

Flores, parientes al fin de manos que ordenan,
(manos de muchachas de antaño y de ahora),
sobre la mesa, a menudo, del jardín extendidas,
exhaustas y heridas suavemente
Rainer María Rilke

Sola, aviejada y con el perro
nublaba mis ojos de llanto.
Su memorial de amor era el chucho;
como el diploma de su amparo.
Rafael Cansinos Assens

Me llevaron a la catequesis dominical
de Spoon River,
y trataron de hacerme abandonar a Confucio por Jesús.
No podría haberme ido peor
si yo hubiera tratado de hacerles abandonar a Jesús por Confucio.
Edgar Lee Masters

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Pablo Neruda

Revelación del alma que es el cuerpo,
la fuente del dolor y de la vida,
inmortalizador cuerpo del Hombre,
carne que se hace idea ante los ojos (...)
Miguel de Unamuno

El mediodía tiembla en el aljibe:
tiene el mismo latir que en el alerce
la caudatrémola
antes de alzar el vuelo y perderse en la umbría.
Carlos Murciano

Eres sabio y cobarde, estás herido en las mujeres húmedas, tu pensamiento es sólo recuerdo de la ira.

Ves las rosas temibles.

Ah caminante, ah confusión de párpados.
Antonio Gamoneda

Yo entiendo poco de dioses, pero me parece
que el río es un dios fuerte y pardo: huraño, indómito
y adusto; paciente hasta cierto punto, admitido
al principio como frontera; útil
y desleal como vehículo de comercio (...)
T.S. Eliot

Con tu rostro lampiño
me mirabas por el retrovisor,
y era tu raza sonriente
de pobladas pestañas curvas (...)
Antonio Gala

La mujer gorda venía delante
arrancando las raíces y mojando el pergamino de los tambores.
Federico García Lorca

Gritó la voz desde lo negro, vino
después pudriéndose en la luz, ya cerca
del marítimo azar visionario.
J.M. Caballero Bonald

debes ir una tarde de domingo,
cuando Venecia muere un poco menos,
a pesar de los niños solitarios,
del rosado enfermizo de los muros (...)
Antonio Colinas

Rosario, dinamitera,
sobre tu mano bonita
celaba la dinamita
sus atributos de fiera.
Miguel Hernández

Jardines de mi infancia
de clara luz, que ya me enturbia el tiempo,
con lluvias de... con el milagro
brillad, jardines, de los ojos nuevos.
Antonio Machado

Dispongo aquí unos grupos de palabras.

No aspiro únicamente
a decorar con inservibles gestos
el yerto mausoleo de los días
idos, abandonados para siempre como
las salas de un confuso palacio que fue nuestro,
al que ya nunca volveremos.
Ángel González